Nuevo Tissot Visodate: la reinterpretación de un clásico

Las nuevas ediciones del Tissot Visodate perpetúan una historia iniciada en 1954, cuando Tissot presentó uno de sus primeros relojes con ventana de fecha integrada: un detalle intuitivo, moderno y armoniosamente conectado con el diseño.

Con sus refinadas proporciones y su discreto carisma, el Tissot Visodate ha perdurado como un punto de encuentro entre la elegancia de mediados de siglo y las aspiraciones contemporáneas. Su esfera abombada, su esbelta silueta y su emblemática ventana de la fecha reflejan un legado que ha evolucionado con el tiempo, conservando intactos los valores que lo ensalzaron como un icono.


Un legado forjado en la innovación de los primeros años


Aunque el Visodate se lanzó oficialmente en 1954, sus raíces se remontan a creaciones anteriores de Tissot, que consolidaron la visión de la marca sobre las complicaciones funcionales. En la década de 1940, Tissot presentó el Calendrier, su primer reloj de pulsera con indicación de fecha. En este modelo, una aguja adicional en forma de flecha señalaba los números impresos en rojo distribuidos alrededor de la esfera.


Una década más tarde, en 1953, Tissot conmemoró su primer centenario con el modelo Centenary. Este reloj mostraba la fecha mediante una discreta apertura a las tres en punto, ofreciendo un enfoque más moderno y aerodinámico. Estos avances allanaron el camino para el Visodate de 1954, cuyo nombre lo decía todo: un reloj que unía visibilidad y calendario en un diseño elegante, sustentado por un mecanismo de indicación instantánea que permitía que la fecha cambiara de forma precisa a medianoche.


Un éxito adelantado a su tiempo


El Visodate se convirtió rápidamente en el reloj preferido de una nueva generación ansiosa por forjar su futuro. Su campaña publicitaria reflejaba ese espíritu visionario, mostrando a jóvenes proyectándose en las profesiones de sus sueños, con la elección del reloj como símbolo de esa ambición. Dos de las fotografías, tomadas por el artista suizo René Groebli, trascendieron el universo de la relojería y fueron seleccionadas entre las mejores imágenes del año en la edición de 1957 del New York Color Photography Annual.


Hoy, la nueva edición del Visodate traslada ese legado al presente con el mismo propósito claro que definía al modelo original. Gracias a la mejora de los materiales, la precisión y la comodidad de uso, renace este emblemático reloj, manteniendo su legado y adaptándolo con naturalidad al uso diario.



Artesanía mecánica para el día a día


Diseñado para acompañar el ritmo de la vida diaria, el Tissot Visodate sigue siendo extraordinariamente versátil, tal como lo fue en su debut hace más de setenta años. Su fina caja de 39 mm abraza con ligereza la muñeca y se realza con un cristal de zafiro en forma de caja que, además de aportar carácter, garantiza una resistencia excepcional. El fondo transparente permite admirar la sofisticada mecánica del movimiento Powermatic 80, que ofrece hasta 80 horas de autonomía. En su interior, la espiral NivachronTM mejora la resistencia a los campos magnéticos y a las variaciones de temperatura, conservando la precisión del reloj a lo largo del tiempo.


Tres manifestaciones de la esencia del Visodate


Este nuevo capítulo consta de tres interpretaciones distintas, cada una con una personalidad única en torno a un mismo diseño. La primera edición combina una esfera plateada con índices dorados y una correa de piel marrón con estampado de cocodrilo, irradiando una elegancia cálida y tradicional. La segunda presenta una esfera texturizada azul oscuro complementada por un brazalete «grano de arroz» de acero inoxidable, con una estética fresca y moderna. La tercera adopta la misma configuración con una esfera negra texturizada, ofreciendo una interpretación discreta y depurada, marcada por el contraste y la sencillez contemporánea.



Las tres versiones comparten la misma construcción refinada. La esfera abombada, acentuada por un acabado cepillado circular y vertical, juega delicadamente con la luz y muestra profundidad a través de su superficie curvada. La ventana de la fecha a las tres en punto se mantiene siempre perfectamente visible gracias a un encuadre preciso, un homenaje a la promesa original del Visodate: ver la fecha al instante. Las agujas Dauphine, revestidas con Super-LumiNova®, aseguran una legibilidad perfecta incluso con poca luz. Además, el cristal antirreflejos garantiza una visión clara y nítida desde cualquier ángulo.


Un regreso memorable


Con estas nuevas ediciones, el Visodate recupera un lugar destacado en la colección de Tissot. Su reintroducción tiende un puente entre el pasado y el presente, adaptando las proporciones, los materiales y las texturas de la esfera a los gustos actuales, mientras mantiene la promesa de claridad y el propósito que lo han definido desde sus inicios. El Visodate renace como una elegante continuación de su legado. Un reloj auténtico y fiable diseñado para acompañar los momentos cotidianos con el mismo carácter genuino que ha forjado su identidad a lo largo de generaciones.

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